Es difícil establecer cuánto cuesta mantener a una mascota, ya que esto depende de varios factores. Si acotamos el término “mascota” a perros y gatos, lo principal que tenemos que distinguir es si hablamos de cachorros o ya han superado una determinada edad.

 

No obstante, hay ciertos gastos que, en cualquiera de los casos, su dueño tendrá que asumir y que podemos agrupar en:

 

Gastos de seguridad

Las cuestiones de seguridad, que suelen ser más costosas cuando hablamos de cachorros, se centran en asegurar el bienestar y la salud de la mascota en cuestión.

 

Por lo general, implican un mayor coste cuando hablamos de cachorros, dado el protocolo de vacunación que se debe de seguir y la adquisición de un microchip para poder identificar al animal en caso de robo o pérdida.

 

A estos costes habría que añadir el del seguro de Responsabilidad Civil por daños a terceros, obligatorio según la Ley 50/1999, de 23 de diciembre, sobre el régimen jurídico de la tenencia de animales potencialmente peligrosos. Este solo aplica en el caso de que tu mascota sea una raza clasificada como PPP («perro potencialmente peligroso»).

 

También, con carácter opcional, muchas compañías de seguros ofrecen coberturas para animales. Estas cubren desde gastos derivados de la asistencia sanitaria a las pérdidas que pueden originarse por su fallecimiento.

 

Ya sea a través de una compañía aseguradora, o de forma particular, se debe de contemplar el gasto del veterinario para revisiones (prevención), o en caso de precisar un servicio de urgencias porque enferme de repente. Al coste del profesional, habría que añadir el derivado de las medicinas que se le prescriban para superar la patología que pueda sufrir.

 

Gastos de alimentación/higiene

Otro gasto fijo que, en gran medida, condiciona al anterior es el de asegurar que tu mascota siga una dieta específica acorde a características fisiológicas.

 

Adquirir piensos de calidad que cumplan con todos los nutrientes requeridos, es indispensable para mantener sus defensas altas y evitar enfermedades.

 

Del mismo modo, debemos mantener una higiene correcta respetando la periodicidad de los baños de nuestra mascota. Si les bañamos con más asiduidad de la recomendada por el especialista corremos el riesgo de alterar su pH y con ello generarle alergias. Por el contrario, si no cumplimos con los periodos de tiempo, podemos ocasionarle infecciones por desatención en su higiene.

 

Del baño se deriva el coste de geles de baño específicos, collares antiparasitarios, peluquería o corte de uñas. O, si decidimos llevarlos a sitios específicos, el coste que tengan asignados a estos servicios en particular.

 

Otros

Por último, hay que tener en cuenta gastos variables como el relacionado con los periodos vacacionales.

 

Si nadie puede cuidar de nuestra mascota mientras estamos de viaje, tendremos que recurrir a hoteles especializados en cuidado de mascotas.

 

También, en algunos destinos, podremos optar porque la mascota viaje con nosotros. En este caso tendremos que disponer de trasportín y hacer cargo a todos los suplementos que puedan derivarse de que nos acompañe.

 

En definitiva, adquirir una mascota es una responsabilidad que supone la asunción de ciertos gastos que aseguren su bienestar. Por ello, es importante planificar su llegada a casa  y analizar si podemos hacer frente a los gastos que se derivan de sus necesidades antes de que empiece a formar parte de la familia.

 

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